Transparencia Venezuela, 25 de septiembre de 2026. Entre octubre de 2025 y enero de 2026, la crisis entre Estados Unidos y Venezuela volvió a evidenciar la dimensión informativa de la relación de Caracas con Moscú, Pekín y Teherán.

En este informe se entiende por “alineación mediática” la convergencia sistemática de marcos narrativos, fuentes oficiales y amplificación cruzada entre plataformas estatales o alineadas con gobiernos aliados, con el fin de reforzar posiciones geopolíticas compartidas.

El último trimestre de 2025 mostró una convergencia discursiva clara entre Caracas, Moscú, Pekín y Teherán, aunque con distintos niveles de intensidad y compromiso. Tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores en Caracas, ninguno de sus aliados clave –Rusia, China, Irán–, reaccionó más que en el plano diplomático y la condena internacional, a pesar de que esas tres naciones han sido clave en las capacidades de defensa militar de Venezuela.

Informativamente, la alineación sí fue completa. En vez de “captura” se habló de “secuestro”. Se etiquetó a Maduro como “prisionero de guerra”, se exaltó “la violación del derecho internacional”, se calificó como “un cuento de hadas” las acusaciones sobre narcoterrorismo y se repitió que la oposición era una “aliada del imperio”. Un discurso que atravesó plataformas estatales como Venezolana de Televisión (VTV), y otras cercanas al aparato estatal como Agencia Venezuela News o La Iguana TV y se expandió a medios rusos, chinos e iraníes, como parte de una red identificada de 44 medios que configuran una operación de amplificación de alcance de narrativas.

Esa reacción inicial con marcos casi idénticos en enero fue mutando durante el primer semestre del año de la solidaridad militante a la gestión de daños: Rusia denunció que EEUU “expulsa” a sus empresas del petróleo venezolano, China blindó sus “intereses legítimos” mientras las redes chinas convertían el caso en plantilla para Taiwán, e Irán prácticamente desapareció del tema al entrar en su propia guerra con Estados Unidos e Israel el 28 de febrero.

El giro pro-Washington del Gobierno de Delcy Rodríguez (restablecimiento de relaciones en marzo, apertura petrolera, sustitución del ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López y del canciller Yván Gil) no produjo una ruptura mediática visible: TeleSUR y VTV siguieron replicando/lavando contenido ruso y chino, mientras los funcionarios venezolanos defendían su “derecho soberano” a mantener lazos con los tres aliados en vez de repudiarlos.

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