Crédito: Sebastián Angresano

Sus compañías compraban los más variados productos en China y Turquía para revenderlos en la Isla, con el aval del régimen, a un precio más alto. El empresario montó una red de sociedades que cruzó medio mundo y le permitió facturar millones aprovechando las carencias cubanas.

Por Transparencia Venezuela en colaboración con Iván Ruiz (CLIP), Annarella Grimal, Pablo Díaz Espí, Mirta Fernández Laffite (Diario de Cuba); Roberto Deniz (Armando.Info) y Rolando Rodríguez B. (La Prensa)

El triciclo con el logo de Rali lleva la réplica de la lápida de Castro. Fuente: Facebook

Una réplica de la piedra funeraria de Fidel Castro avanza entre la multitud, congregada el primero de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, en la Plaza de la Revolución de la ciudad de Santa Clara, Cuba. Un triciclo eléctrico que se mueve despacio, al ritmo de la gente, lleva la lápida sobre el techo y, desde el parabrisas, una imagen del dictador encabeza la marcha.

El vehículo lleva el logotipo de Distribuidora Rali, una marca que en pocos años se integró al paisaje urbano de la Isla como alternativa de movilidad ante la crisis de combustible y el deterioro del transporte público. Uno de los fundadores de esta compañía panameña fue el empresario Ramón Carretero Napolitano.

Según miles de registros aduaneros revisados para esta investigación —realizada por Transparencia Venezuela, el Diario de Cuba, el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), Armando.Info, y La Prensa—, las empresas de Carretero han sido importantes proveedoras del Estado cubano durante los últimos años. Mientras estrechaba sus vínculos con el régimen de Nicolás Maduro, el empresario se consolidó como intermediario en el suministro a Cuba de productos que iban desde papel higiénico hasta bienes estratégicos para la industria, y levantó una red internacional de negocios sobre un mercado que es cautivo por la escasez que sufre la Isla.

Esta investigación revela una arquitectura comercial triangular que movió millones entre 2021 y 2025. Los productos comenzaban su ruta en China o Turquía, luego, una parte llegaba a la Zona Libre de Colón para su posterior reexportación a Cuba; otra parte viajaba directamente a Cuba, con empresas panameñas como intermediarias de la operación. Este entramado permitió aplicar sobreprecios de hasta el 300% a mercancías que terminaban en estructuras empresariales del Estado cubano o en manos de miembros de la élite gobernante.

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En esos cinco años, las compañías de Carretero realizaron ventas por más de 11 millones de dólares a una docena de sectores estratégicos de la economía cubana, entre ellos, la energía, la construcción y los servicios. La red vinculada al empresario incluía, además, la puesta en marcha de una tienda minorista online que comercializó alimentos, artículos de limpieza y otros productos de consumo a precios dolarizados, impagables para los salarios de la Isla, pero que eran adquiridos con tarjeta de crédito por los cubanos exiliados para sus familiares.

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La identidad del proveedor le añade otra dimensión al negocio. Carretero no era un comerciante internacional desconocido ni un operador dedicado exclusivamente al mercado cubano. El 11 de diciembre de 2025, Estados Unidos lo sancionó, junto a miembros de la familia Maduro, por integrar una red que, según el Departamento del Tesoro, ayudó al régimen venezolano a eludir las restricciones para el comercio internacional de petróleo. La sanción bloqueó sus propiedades, sus cuentas bancarias y prohíbe a terceros hacer negocios con ellos a riesgo de correr la misma suerte.

Días después, el 19 de diciembre de 2025, Washington también impuso similares sanciones a Vicente Carretero Napolitano y a Roberto Carretero Napolitano, hermanos de Ramón. Durante años, los tres han intercalado puestos directivos en varias empresas, pero Ramón Carretero Napolitano fue quien tejió las relaciones más estrechas con los regímenes de Cuba y Venezuela.

Las empresas de Carretero obtuvieron, desde 2014, más de 800 millones en contratos con el chavismo para proyectos de infraestructura en ese país. Una investigación de Transparencia Venezuela y medios aliados reveló en mayo de 2025 que, al mismo tiempo, el entorno familiar de la entonces primera dama venezolana, Cilia Flores, recibió transferencias provenientes de compañías del panameño. Además, como lo documentamos en una publicación del pasado julio, Ramón Carretero fue uno de los principales beneficiados en el comercio internacional de petróleo venezolano, pues tres sociedades offshore con las que está vinculado realizaron exportaciones de PDVSA por unos 2.600 millones.

¿Por qué, entre miles de proveedores internacionales, el sistema cubano eligió canalizar sus operaciones a través de la red de Carretero? La documentación obtenida en bases de datos especializadas en comercio internacional, como ImportGenius y Panjiva, expone el patrón de triangulación comercial, intermediación y sobreprecios utilizado por las empresas de Carretero en Cuba. El panameño supo tocar los resortes necesarios para convertirse en un proveedor favorito para los grupos de poder en la Isla.

 

Una red para abastecer a Cuba

La empresa clave para entender las operaciones de Carretero en Cuba es Corporación Logística Zona Libre de Colón, S.A. Esta sociedad se repite en cientos de “conocimiento de embarque” (bill of lading en inglés), documentos que emiten las navieras para controlar las cargas durante los envíos internacionales, revisados para esta investigación.

La compañía fue constituida en 2019 en la Zona Libre de Colón (ZLC), en Panamá, un gran centro de comercio de América Latina, con un régimen de beneficios fiscales. Desde allí, Corporación Logística ZLC funcionó como intermediaria entre fabricantes internacionales, especialmente chinos, y el mercado cubano. Los registros aduaneros examinados muestran que todas las exportaciones identificadas de la compañía tienen un único destino: Cuba.

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Corporación Logística ZLC envió a la Isla más de 200 vehículos, algunos con valores unitarios superiores a 121.000 dólares, según los registros aduaneros. En una primera etapa predominaron los automóviles de marcas como Toyota, Hyundai, Ford y Lexus. Pero el perfil de las exportaciones cambió en 2024, para privilegiar vehículos industriales, como excavadoras, bulldozers, camiones grúa y tractores de carretera. La maquinaria y los vehículos destinados a sectores bajo control directo del Estado ganaron peso en los envíos.

La dimensión de la red construida por Carretero se comprende mejor cuando se conoce a sus destinatarios. Tres grandes corporaciones estatales cubanas concentran más de la mitad de estas operaciones: Multiservi, S.A, empresa de comercio exterior encargada de canalizar importaciones para distintos organismos estatales, concentró entre 2024 y 2025 compras de vehículos por más de 1,3 millones de dólares, equivalentes al 38% del valor total registrado.

Le siguió IMECO, empresa adscrita al Ministerio de la Construcción (MICONS), con adquisiciones superiores a 548.000 dólares en 2024 (15% del total), que incluyeron camionetas, vehículos utilitarios, sedanes, microbuses y un ómnibus. En tercer lugar, el Grupo Empresarial Tabacuba, con maquinaria valorada en poco más de 510.000 dólares, alcanza el 14% de las operaciones.

Además, la Empresa de Abastecimiento para el Petróleo (ABAPET), brazo importador de la Unión Cuba-Petróleo, adquirió maquinaria pesada por más de 482.000 dólares entre 2024 y 2025, destinada al sector petrolero y energético. Las operaciones coinciden con un plan con participación china para explotar los recursos de crudo y gas natural en la zona occidental de la Isla.

Un caso permite ejemplificar con precisión el recorrido de los productos en la red Carretero. El 20 de noviembre de 2025, en medio de la crisis energética cubana, Corporación Logística ZLC despachó hacia Cuba un camión cisterna Shacman X3000. El destinatario fue la empresa importadora-exportadora de abastecimientos técnicos EMIAT, una entidad subordinada al Ministerio del Interior de Cuba que, en los años 80, comerciaba con empresas de la seguridad del Estado (Stasi) de la antigua Alemania comunista y, posteriormente, operó en la Venezuela de Hugo Chávez como una central de compras del Estado cubano.

El camión —el único de su tipo en los registros aduanales— había llegado a Panamá procedente de China. El proveedor, Borey Investment Limited, se lo suministró a la panameña Aceros y Equipos Pesados Panamá S.A por un valor declarado de 50.470 dólares. Esta última compañía ha tenido vínculos comerciales con Landscape Vision Corporation (Lanvicorp), vinculada a Ramón Carretero, y con Joy Kie Technologies, proveedor histórico de las empresas Distribuidora Rali, Corporación Logística del Caribe y la propia Lanvicorp, según documentos bursátiles de Joy Kie Technologies.

Semanas después de su arribo a Panamá, el vehículo salió hacia Cuba, a través de Corporación Logística ZLC. Nuevo valor declarado: 71.846 dólares. En su paso por Panamá, el precio del camión aumentó un 42%. Este caso no es una excepción. En operaciones similares con vehículos y maquinaria analizadas para esta investigación, los precios declarados aumentaron hasta casi el 50% desde su entrada en Panamá hasta su reexportación a Cuba.

 

El precio del acceso

Recurrir a un intermediario tiene un costo. El transporte, el seguro, el almacenamiento y la financiación pueden explicar parte del aumento del precio de una mercancía. Pero la reincidencia de las mismas empresas, proveedores y rutas comerciales en operaciones sucesivas y distintos productos dibuja un patrón: una estructura empresarial consolidada que, en este caso, captura valor en un entorno de escasez y restricciones económicas.

¿Por qué el sistema estatal cubano canaliza compras tan diversas en un único intermediario en lugar de adquirir las mercancías directamente de los fabricantes o comparar precios y apoyarse en múltiples proveedores?

En un mercado abierto, la competencia limita la capacidad de un intermediario para elevar los precios. Un comprador puede negociar con el fabricante, cambiar de proveedor o buscar mejores condiciones. Pero el comercio exterior cubano —en el país no existe una plataforma de acceso público para ver licitaciones o concursos de precios para las contrataciones del sector público— funciona bajo otras reglas.

Durante décadas, el gobierno cubano ha restringido el acceso de empresas y ciudadanos a la importación directa y concentrado buena parte del comercio exterior en entidades autorizadas. El acceso a las divisas, los canales de importación y el abastecimiento de los sectores estratégicos permanecen sometidos a estructuras estatales, como Multiservi, IMECO, ABAPET y EMIAT.

El Estado cubano ha hecho de las compañías de Carretero un proveedor internacional clave. Además, el empresario panameño era conocido en Cuba mucho antes de que su nombre se asociara a los negocios del chavismo. Corporación Logística del Caribe, su empresa insignia, opera con una sucursal en la Isla desde 1996, el mismo año en que se publicó el Reglamento del registro de empresas extranjeras. La compañía figura en la relación de operadores registrados en las zonas francas cubanas incluida en la Resolución 33/97 de la Aduana General de la República y publicada en la Gaceta Oficial el 6 de febrero de 1998.

La sucursal cubana estaba autorizada a trabajar tanto en la Zona Franca de Wajay como en la Zona Franca Habana, en Berroa. Y se quedó. Sus licencias fueron renovadas durante años. En 2022, la empresa todavía figuraba como oficina de representación comercial autorizada por el Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera.

Su red se expandió en Venezuela a partir de 2013. Primero llegaron los contratos públicos entregados por el entorno de Maduro y después el tráfico de petróleo, en el que también se involucró el régimen cubano. Posteriormente, en diciembre de 2025, los hermanos Ramón, Vicente y Roberto Carretero fueron sancionados por Estados Unidos, que los incluyó en la lista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).

Para entonces, otros documentos habían comenzado a revelar puntos de contacto entre Ramón Carretero y figuras situadas en la cúspide del poder cubano. El 24 de septiembre de 2025, un avión Learjet 55, utilizado por el empresario, se precipitó y estalló en llamas cuando intentaba despegar del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, en Venezuela. El empresario sobrevivió, pero dos tripulantes murieron en el accidente.

Los movimientos previos de ese mismo avión revelaron que otro pasajero frecuente de la aeronave era Raúl Guillermo Rodríguez Castro, «el Cangrejo», nieto de Raúl Castro, antiguo jefe de su escolta e hijo del fallecido general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, quien durante décadas dirigió el poderoso conglomerado GAESA.

Rodríguez Castro había utilizado ese mismo avión para viajar entre Cuba y Panamá en múltiples ocasiones. En una de ellas estuvo acompañado por la general de brigada Ania Guillermina Lastres Morera, sucesora de López-Calleja al frente de GAESA. Además, Carretero y “el Cangrejo” aparecen también como pasajeros frecuentes de otra aeronave, una Hawker 800XP con matrícula panameña HP-715.

Estos puntos de contacto llegan hasta las operaciones comerciales.

Tres de las importaciones cubanas analizadas para esta investigación tienen como destinataria a Vilma Rodríguez, nombre que coincide con el de una nieta de Raúl Castro, hermana de “el Cangrejo”. Distribuidora Rali —la misma empresa que fabrica triciclos como el que paseaba la réplica del monolito de Fidel Castro— despachó a nombre de Vilma Rodríguez acondicionadores de aire, mobiliario y otros artículos domésticos por 5.000 dólares en agosto de 2016, según consta en los registros navieros.

Registro aduanero de una de los envíos a Vilma Rodríguez por aires acondicionados

En ese momento, Vicente Carretero actuaba como presidente de Distribuidora Rali tras reemplazar a su hermano Ramón el mes anterior, cargo en el que se mantuvo hasta el 22 de diciembre de 2025, según los documentos del Registro Público de Panamá. Las operaciones coinciden con el período en que la nieta de Castro estaba vinculada a un negocio de hospedaje turístico en La Habana, según reveló el medio CiberCuba.

La documentación disponible no demuestra en qué instancia del sistema cubano se decidió canalizar operaciones millonarias a través de las empresas de Ramón Carretero. Tampoco identifica a los funcionarios que participaron en la selección de proveedores o que aprobaron las compras. Pero sí descartan que Carretero fuera un desconocido para los círculos de poder en Cuba.

De hecho, las últimas importaciones realizadas a nombre de estas compañías que pudo analizar esta alianza de medios fueron registradas el 26 de diciembre de 2025, apenas una semana antes de la captura de Nicolás Maduro y del endurecimiento de la política contra Venezuela y Cuba por parte de la administración de Donald Trump.

Ramón Carretero y su abogada fueron contactados por correo electrónico para ejercer su derecho a réplica, pero no respondieron las preguntas de esta alianza. Por su parte, Vicente Carretero sí respondió el cuestionario y aseguró que no ha tenido ninguna relación comercial en Cuba. «A lo que respecta a Distribuidora Rali SA, ni mi persona, nunca hemos realizado negocios con Cuba», afirmó en un correo electrónico enviado el 17 de agosto. Agregó que no tiene empresas registradas en la Isla ni vínculos con el poder: «No he tenido ninguna relación con el gobierno cubano». El empresario aclaró que tampoco tiene relación con Corporación Logística del Caribe.

Después de la publicación de la investigación Negocios de Familias, en mayo de 2025, Ramón Carretero querelló a Armando.Info en Panamá. Por otro lado, Vicente Carretero querelló el mes pasado al diario La Prensa, luego de publicar la última historia sobre esta investigación. Lo hizo en relación a su negocio de rentar oficinas a entidades del Gobierno panameño al mismo tiempo que fue ingresado en la Lista Clinton.

Fundada en 1993 por los hermanos Ramón y Vicente Carretero, Distribuidora Rali registró, al menos, 36 exportaciones con destino a Cuba desde Panamá entre 2012 y 2016, según consta en los registros aduaneros. Aunque su especialidad son las bicicletas, la compañía panameña envió repuestos para automóviles, impresoras, equipos de fumigación, materiales de construcción y artículos de oficina, entre otros artículos. El mecanismo era casi siempre el mismo: Distribuidora Rali enviaba los productos desde Panamá y, en Cuba, eran recibidos por Corporación Logística del Caribe, según el detalle de los documentos navieros.

Hubo una última operación en mayo de 2019. Distribuidora Rali envió 460 bultos de neumáticos para bicicletas a la Federación Cubana de Ciclismo, a través de la Empresa Comercializadora e Importadora del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación, un organismo estatal subordinado al Consejo de Ministros de Cuba. La marca terminó dando nombre al equipo Cuba-Rali que representó a la Isla en el Tour de Panamá. De hecho, el propio Vicente Carretero, entonces presidente de la Federación Panameña de Ciclismo, se fotografió con el equipo en la edición 2025 de esta competición.

Caption de la foto: Vicente Carretero (a la derecha), con el equipo Cuba-Rali en el Tour de Panamá 2025. Foto Prensa Latina.

La marca Rali se afianzó en el mercado cubano con sus bicicletas, motos y triciclos eléctricos. Sus productos aún se comercializan a través de CIMEX y Tiendas Caribe, cadenas estatales del conglomerado militar GAESA, que según un informe oficial de 2017, controlaban el 98% del comercio minorista en Cuba.

Las empresas estatales también promocionan en sus canales oficiales la marca Rali, cuyas bicicletas de los modelos Río, Isla y Tornado comenzaron a venderse, al menos, en 2020, por precios de entre 125 y 505 dólares. Desde agosto de 2025, triciclos de la marca de la empresa panameña forman parte de la flota del Ministerio de la Agricultura.

Este negocio creció bajo un marco jurídico que protegía el circuito comercial estatal frente a la competencia privada. El Decreto-Ley 22 de 2020 fijó valores aduanales de hasta 550 dólares para determinadas categorías de vehículos eléctricos introducidos al país sin carácter comercial, encareciendo su importación a título personal y empujando a los compradores cubanos hacia los canales de venta establecidos. En 2024, una nueva ley reforzó ese esquema al condicionar el comercio mayorista privado a contratos con entidades estatales, convirtiéndolas en puerta de entrada obligatoria para los nuevos actores del mercado. Solo en julio pasado se eliminó la intermediación obligatoria, permitiendo a pymes y cooperativas ejercer por cuenta propia el comercio mayorista. El Estado, no obstante, conserva el control sobre licencias, importaciones y acceso a divisas.

 

El último eslabón de la cadena

Connus Shop era una tienda online con precios en dólares, cuyo objetivo fue captar las divisas destinadas por los cubanos emigrados que abastecen a sus familiares que quedaron en la Isla. En Panamá, fue inscrita como Connecting Us Pty, que es el nombre comercial de Global Technology Inter S.A. Los registros mercantiles de esta sociedad muestran la presencia de operadores vinculados al entorno de Carretero, como Luis Carlos Zambrano (que ocupó diversos cargos en compañías del empresario), que ocupaba el cargo de presidente cuando se registró como plataforma de ventas por Internet. La compañía fue registrada con domicilio en el Sky Business Center de Panamá, también conocido como Rali Business Center y propiedad de Vicente Carretero Napolitano.

Un actor clave para entender los negocios de Ramón Carretero en Caracas y La Habana es Edwin Pitty Madrid, actual embajador de Panamá en Cuba y exrepresentante del empresario en Venezuela. Pitty Madrid actuó como agente residente de Global Technology Inter en 2017, tres años después de su creación, y en 2022 registró en Panamá la marca propia «Connus» en calidad de apoderado de la compañía. Al mismo tiempo, entre 2017 y 2021 ejerció como apoderado de la Corporación Logística del Caribe, empresa insignia de la relación con Cuba.

Las conexiones de Connus Shop se extienden a La Habana, donde, según su sitio web, tenía presencia física en el Anillo del Puerto, uno de los principales enclaves logísticos de la capital, que también alberga la División de Comercio Electrónico de CIMEX. Allí, Connus Shop compartió infraestructura logística con distintos portales de venta de GAESA dirigidos al mercado cubano, como Puerto Envío, Almacén-On y Carlos Tercero. Estos portales estuvieron agrupados en la plataforma de ventas online EnvíosCuba, formalmente registrada como parte de una compañía española, y que también dejó de operar a inicios de junio, al mismo tiempo que la panameña Connus Shop.

¿Cómo funcionan las tiendas online en Cuba? Mayormente, cubanos de la diáspora hacen compras por Internet con tarjetas de crédito, y los productos (previamente importados y almacenados) llegan apenas unas horas después a la puerta de sus familias en Cuba. El catálogo de Connus Shop era tan heterogéneo que abarcaba desde artículos de higiene personal hasta medicamentos para mascotas y vehículos de la marca Rali, como el triciclo que cargó la reproducción de la piedra funeraria de Fidel Castro en Santa Clara.

Una de las publicidades de Connus Shop. Fuente: www.connushop.com

Connus Shop contrató proveedores extranjeros, principalmente de Turquía, para obtener mercancías genéricas que luego fueron reempaquetadas y vendidas bajo el sello propio. Esto le permitió controlar la imagen comercial y maximizar los márgenes de ganancia al distribuir los productos a través de sus propias redes logísticas internas hacia el mercado minorista cubano. Armó un modelo que conectó plataformas y pagos gestionados desde el exterior con el almacenamiento, la preparación de pedidos y la distribución dentro de Cuba.

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El negocio de productos de higiene y de consumo masivo desde Turquía facturó, al menos, 2,4 millones de dólares desde finales de 2022.

El modelo destaca por su rentabilidad, con incrementos de hasta el 324% en el costo de los productos de alta rotación. Un ejemplo revelador es el limpiador Asperox Blue Power, cuyo costo de fábrica es de apenas un dólar, pero que se comercializa en la isla por 4,75 dólares. Esta diferencia genera una ganancia bruta de 3,75 dólares por unidad. Los márgenes comerciales del papel higiénico, rotulado bajo las marcas Connus y Drop, superan el 63%. Otros productos lucrativos son detergentes y limpiadores de la línea Peros, que se comercializaban en Connus Shop y aún se venden en tiendas físicas de GAESA.

Algunos de los productos que se ofrecían en la tienda Connus. Fuente: www.connushop.com

El auge del comercio online en Cuba despegó en 2019, con la creación de portales de compra online en Moneda Libremente Convertible (MLC), una moneda virtual creada por el gobierno cubano, cuya cotización es equivalente al dólar. La bonanza del comercio electrónico se consolidó tras el «Ordenamiento Monetario» implementado por el Gobierno en 2021 y se potenció desde la pandemia del COVID-19. Aunque las autoridades cubanas no publican cifras, los cálculos del portal Statista Market Insights apuntan a un crecimiento del comercio electrónico cercano al 50% entre 2021 y 2026.

Este nuevo negocio refleja un cambio estructural en el modelo económico cubano. Ante el agotamiento de los subsidios procedentes de la Unión Soviética primero y de Venezuela después, el régimen ha orientado una parte creciente de su estrategia de financiamiento hacia la captación de recursos provenientes de la diáspora. El triciclo Rali es apenas un ejemplo de este esquema: se comercializaba en julio de 2025 por 3.795 dólares en Connus Shop, lo que equivale a 370 veces el salario promedio de la isla.

El mismo producto se podía encontrar en la plataforma Alibaba por 1.100 dólares.

La embajada de Panamá en La Habana también importó insumos a través de Carretero, según los registros aduaneros. El 29 de agosto de 2024, dos meses antes del nombramiento de Pitty Madrid, Corporación Logística ZLC exportó a la sede consular en Cuba una camioneta de siete plazas por un valor de 57.000 dólares. En ese momento y hasta enero de este año, Pitty Madrid figuraba como uno de los abogados suscriptores de esta empresa.

Documento de Global Technology Inter que menciona a Pitty Madrid como agente residente. Fuente: Registro Público de Panamá.

A pesar de las sanciones de Estados Unidos contra los hermanos Carretero en diciembre de 2025, Connus continuó operando como tienda virtual en Cuba durante los primeros meses de 2026. Sin embargo, su actividad fue interrumpida el 5 de junio de 2026, tras la entrada en vigor de la Orden Ejecutiva 14404, firmada por la administración Trump. Esta disposición autoriza sanciones contra bancos, procesadores de pagos y empresas extranjeras que mantengan relaciones comerciales con entidades cubanas incluidas en la lista de sanciones, entre ellas GAESA.

 

“Muuucha leche” que no es leche

Muuucha Leche, de Connus Shop, en venta en una tienda del Conglomerado militar GAESA en Cuba, 2026. (Foto propia tomada por colaborador de DDC)

Otro de los artículos que vendía Connus Shop era «Muuucha Leche«, un preparado lácteo disponible en tiendas online por 8,35 dólares el kilo. Este producto, que se comercializa a más del doble de su costo, es fabricado por la empresa brasileña Alibra Ingredientes S.A., pero llega al mercado cubano importado por la red de Carretero. Un kilo de “Muuucha Leche” equivale a más del 80% del salario promedio mensual en Cuba.

Pero su valor nutricional no cumple con los estándares internacionales del Codex Alimentarius elaborado por las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud, que fueron adoptados por Cuba. El producto contiene apenas 5 gramos de proteína y 313 mg de calcio por cada 100 gramos, frente a los 26 gramos de proteína y 950 mg de calcio de una leche entera en polvo convencional. Esto significa que un niño cubano tendría que consumir más de cinco vasos de este preparado para obtener la proteína que aporta un solo vaso de leche.

La composición de “Muuucha leche” incluye altos niveles de carbohidratos, grasas vegetales, jarabe de glucosa y maltodextrina. Aunque se comercializa con un nombre sugerente, la propia etiqueta evita llamarlo leche y lo clasifica técnicamente como «polvo para el preparado de alimentos«.

La sustitución de leche por mezclas de suero y grasas para maximizar ganancias ya fue utilizada en Venezuela con los productos de las cajas CLAP, vinculadas a Alex Saab, empresario colombiano procesado en Estados Unidos por un esquema de lavado de dinero relacionado con esos contratos públicos venezolanos.

«Muuucha Leche» no solo estaba disponible en Connus Shop, sino que actualmente ocupa los estantes de las tiendas de la Cadena Caribe y CIMEX, ambas controladas por el conglomerado militar GAESA.

La leche fue históricamente un pilar de la política alimentaria y un símbolo del modelo social de la Revolución Cubana. Durante décadas, su distribución subsidiada para niños y embarazadas fue una prioridad. Sin embargo, el colapso de la producción estatal y las fuertes restricciones al sector privado hundieron la producción nacional, incapaz ya de cubrir esa demanda prioritaria.

Paralelamente, la expansión del circuito comercial en Moneda Libremente Convertible (MLC) y el auge de las plataformas de venta en línea dirigidas a la diáspora desplazaron el grueso de la oferta de leche —o de sus sucedáneos— hacia el mercado dolarizado.

La escasez que sufre Cuba ya trasciende sus causas originales. Al limitar las alternativas de abastecimiento y mantener una demanda cautiva de bienes esenciales, el gobierno cubano ha creado las condiciones para que una intermediación internacional, como la de Ramón Carretero Napolitano, forme parte de un mecanismo con el cual se puede hacer mucho dinero en momentos de necesidades críticas.

Colaboradores de DIARIO DE CUBA en la isla, con identidad protegida por motivos de seguridad, contribuyeron a rastrear productos en tiendas físicas para este reportaje.

Negocios de familias revela las relaciones comerciales desplegadas por el empresario Ramón Carretero Napolitano con los regímenes de Venezuela y Cuba. Es una investigación realizada por el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), Transparencia Venezuela en el Exilio, Armando.Info (Venezuela), Diario de Cuba (Cuba) y La Prensa (Panamá).

Negocios de Familias
Negocios de familias revela las relaciones comerciales desplegadas por el empresario Carretero Napolitano con los regímenes de Venezuela y Cuba.Es una investigación realizada por el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), Transparencia Venezuela en el Exilio, Armando.Info (Venezuela), Diario de Cuba (Cuba) y La Prensa (Panamá).
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