Transparencia Venezuela, 28 de mayo de 2026. Luis Fernando Vuteff, uno de los intermediarios que integró la trama global de blanqueo conocida como Money Flight por el expolio de Pdvsa, fue procesado la semana pasada por la justicia argentina por el delito de lavado de dinero “con habitualidad” en ese país. Vuteff ya había confesado delitos ante las autoridades de Estados Unidos, luego de ser detenido en Suiza en 2022, y ahora fue embargado en su país, Argentina, por 5,1 millones de dólares por disposición del juez federal argentino, Marcelo Aguinsky.
El magistrado detalló durante su dictamen las maniobras realizadas por Vuteff para darle apariencia lícita a los capitales cuyo delito precedente había sido la corrupción en la petrolera venezolana, que son investigados en España, Estados Unidos y Portugal. El intermediario apenas registraba ingresos monetarios en Argentina en 2013, pero al año siguiente comenzó una continua adquisición de bienes, que incluía propiedades, vehículos de lujo y bonos de la deuda argentina, entre otros.
La operación comenzó con la recepción de grandes cantidades de dinero en cuentas bancarias, que intentó justificar con supuestas consultorías internacionales. “El dinero que arribó a la Argentina habría sido consecuencia de lucros acaecidos en el exterior, ya que en este país Vuteff no percibía ningún tipo de ingresos, como dio cuenta la autoridad tributaria. Y eso fue sostenido por el propio Vuteff al señalar que sus entradas correspondieron a facturaciones personales y a sociedades como Starck Consulting LLC y Harper International Consulting LLC de Estados Unidos por servicios de consultoría internacional”, indicó Aguinsky.
Una vez ingresado el dinero al sistema bancario argentino, Vuteff adquirió Cedines, instrumentos financieros emitidos por el Banco Central de Argentina durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner como parte de una amnistía fiscal. La investigación judicial determinó que el siguiente paso fue realizar distintas operaciones financieras, como la compra de bonos de la deuda argentina, lo que le permitió “movilizar el capital múltiples veces” como si fueran “postas financieras” con el fin de complicar la tarea de las autoridades para enlazar esas actividades con la fuente de su origen, que eran los contratos espurios con Pdvsa.
“La compraventa de bonos habría permitido dar apariencia de legitimidad y trazabilidad a los fondos, empero el dinero utilizado para la transacción de los instrumentos financieros habría provenido de aquellas ganancias ilegítimas obtenidas por los servicios prestados para el blanqueo de divisas investigado en España y en los Estados Unidos”, detalló Aguinsky en su resolución, a la que tuvo acceso Transparencia Venezuela. Y agregó que fue una “estrategia” del acusado para iniciar “un proceso de integración de ese capital al mercado argentino”.
Vuteff y sus hermanas compraron cuatro inmuebles, dos camionetas importadas y, además, adquirieron más de un millón de dólares en el mercado cambiario local entre 2015 y 2018. ¿Cuáles fueron las principales inversiones? Un departamento sobre avenida del Libertador, a pocos metros del estadio Monumental, que pagó en efectivo. Otra propiedad en la ciudad de Buenos Aires por 400.000 dólares. Y otros dos inmuebles: el primero, un campo en Pellegrini, provincia de Buenos Aires, cotizado en 575.000 dólares; el segundo, una propiedad en Trenque Lauquen por 2,3 millones de pesos.
También compró una camioneta BMW (con un valor de 100.000 dólares), otra camioneta Honda y un Audi. Adquirió en el mercado cambiario moneda extranjera por 1,1 millones de dólares, más 150.000 euros, según los datos que constan en el expediente judicial. Compró bonos de la deuda argentina por 1,2 millones de pesos.
El juez Aguinsky también remarcó la cantidad de viajes que realizó Vuteff, que demuestran su nivel de vida y que se conecta directamente con la red de blanqueo internacional conocida como Money Flight. “Vuteff registró un aumento considerable de la frecuencia de salidas del país con destino a España, justamente a partir de 2015 (habría viajado más de 20 veces a ese país entre el junio de 2015 y el septiembre 2018). Incluso, la primera salida registrada desde el 2015 habría sido el 14 de junio de ese año, con regreso cuatro días más tarde, fecha que coincide con la constitución de la sociedad Columbus One”, escribió el magistrado.
Vuteff era administrador de Columbus One Properties Hotels SL, una gestora de capitales que se dedicaba a comprar inmuebles en España. Desde allí le dio servicios a exfuncionarios y contratistas de Pdvsa para la compra de propiedades y hoteles en ese país. Vuteff armó su vida en esta última década entre Buenos Aires, Caracas y Madrid. Más allá de la familia, sus negocios estuvieron vinculados al chavismo.
La red de blanqueo
La causa que terminó con la detención de Vuteff comenzó en 2016, cuando una fuente confidencial se acercó a las autoridades de Estados Unidos en Miami, confesó su participación en un esquema de corrupción venezolana a escala global, entregó 78 millones de euros y ofreció colaborar con las autoridades. Durante dos años, la Operación Money Flight reveló una conspiración internacional para lavar fondos de Pdvsa a través de varias organizaciones internacionales de lavado de dinero a gran escala. Lo que empezó como una investigación sobre 78 millones terminó exponiendo un desfalco que se había multiplicado hasta los 1.200 millones.
Entre los implicados en ese caso figuraban José Vicente Amparan Cróquer, también venezolano y fugitivo, que era socio de Vuteff en la gestora inmobiliaria Columbus One en España; Carmelo Urdaneta Aqui, asesor legal del Ministerio de Petróleo venezolano, sentenciado en junio de 2022; y Abraham Edgardo Ortega, exdirector ejecutivo de finanzas de PDVSA, ya sentenciado. Nervis Villalobos, exviceministro de Energía Eléctrica de Hugo Chávez, también fue acusado, detenido y luego liberado en Madrid en el marco de una orden de captura estadounidense.
El mecanismo central era un contrato de préstamo falso entre Pdvsa y una compañía fantasma venezolana llamada Rantor Capital. El exasesor legal de Pdvsa, Álvaro Ledo Nass, confesó que él y otros funcionarios recibieron sobornos por colaborar en el esquema de préstamos a través de la empresa privada Eaton Global Services Limited y Rantor Capital, ligada al empresario Raúl Gorrín, prófugo de la justicia estadounidense. Lo que salía por el otro lado era plata aparentemente limpia, invertida en propiedades, cuentas y sociedades repartidas en tres continentes. Vuteff era uno de los encargados de hacer ese trabajo.
La justicia española lanzó en octubre de 2018 la “Operación Carabela”, que contó decenas de allanamientos y la detención, entre otros, del propio Vuteff. Como parte de la operación, se embargaron 115 inmuebles en España por un valor aproximado de 60 millones de euros. Vuteff había creado sofisticados mecanismos y relaciones financieras para lavar más de 200 millones de dólares entre diciembre de 2014 y agosto de 2018 provenientes de los exfuncionarios de Pdvsa, como Nervis Villalobos.
Vuteff finalmente fue detenido el 21 de junio de 2022 en Suiza y extraditado a Estados Unidos en agosto de ese mismo año. El argentino enfrentó un proceso ante el Tribunal Federal para el Distrito Sur de Florida y durante casi dos años negoció con los fiscales federales hasta declararse culpable. Vuteff se comprometió con el Gobierno estadounidense a cooperar con las investigaciones del entramado de Money Flight. A mediados de diciembre de 2024 acordó una condena de 30 meses de prisión.
Como parte de la instrucción judicial que pretende recuperar fondos provenientes de la corrupción, el juez argentino Aguinsky había dispuesto durante la investigación un embargo preventivo y la posterior inhibición general de bienes para evitar maniobras de elusión del acusado. Esas medidas fueron ratificadas en su dictamen de la semana pasada, que dispuso un embargo sobre los bienes de Vuteff de 5,1 millones de dólares.