Cuarentena nacional

Cuarentena ¿Aislamiento social como anillo al dedo? Las medidas de Maduro

Capítulo 2

#Quedateencasa, ¡es una orden!

La   emergencia nacional por  el   COVID-19 anunciada   por   Nicolás   Maduro   cambió   la dinámica   social   ya   convulsa   que   atraviesa   el país, por un escenario de mayor incertidumbre en diversos ámbitos. Se decretó un estado de alarma nacional para combatir la pandemia, cuya modalidad entra en   el marco de   estado  de   excepción   que   contempla   el   artículo   388   de la   Constitución   de   la   República   Bolivariana   de Venezuela, que reza:

“Podrá decretarse el estado de alarma cuando  se produzcan catástrofes, calamidades públicas u otros acontecimientos similares que pongan seriamente en peligro la seguridad de la Nación o de sus ciudadanos y ciudadanas. Dicho estado de excepción durará hasta treinta días, siendo prorrogable hasta por treinta días más”

Maduro señaló ese día: “Quiero decir que vamos a dar el primer paso en las zonas donde se ha detectado la incidencia mayor de este virusimportado, y en la zona donde precisamente están distribuidos los casos de cuarentena de todos estos vuelos que llegaron de Europa, quiere decir la zona número 1, la región número 1 entra en cuarentena a partir de las 5:00 de la mañana: Caracas, La Guaira y Miranda, y a la vez vamos a sumar en esta cuarentena a los estados Zulia, Táchira y Apure, que forman parte de la región occidental y de la región andina.

Quiero decir, repito, Caracas, La Guaira, Miranda, Zulia, Táchira, Apure y de la región los llanos el estado Cojedes que tiene un caso ya comprobado y certificado. Estamos hablando de 7 estados de la República, de 7 zonas de Defensa Integral. Quienes a partir de las 5:00 de la mañana en unión cívico- militar policial, con el apoyo de la conciencia mayoritaria entra en fase número 2 de cuarentena colectiva, de cuarentena social” (Transmisión oficial, domingo 15 de marzo de 2020).

En un país como Venezuela, que vive una emergencia   humanitaria,   con   un   sistema   de asistencia   de   salud   en   ruinas,   sería   lógico   pensar en la necesidad de ser contundentes en la prevención. Y Maduro optó por acciones fuertes, que en muchos países se tomaron en etapas avanzadas de contagio.

Suspendió las actividades escolares y espectáculos públicos, al tiempo que acordó   el   cierre   temporal   de   restaurantes, cines y movilizaciones, entre otras medidas. Hasta   decretó   la   suspensión   de   los   pocos vuelos   internacionales   que   aún   llegaban   a Venezuela desde y hacia Colombia, Panamá  y   República   Dominicana,   medida   que   luego abarcó vuelos procedentes de Europa, en un país prácticamente aislado del mundo, porque de 22 aerolíneas que llegaban al aeropuerto Internacional Simón Bolívar en 2014 solo quedaban 8 a principios de 201924.

Delcy Rodríguez, vicepresidente ejecutiva, informó que estaban exceptuados de la suspensión laboral los trabajadores   públicos y privados, que atienden sectores esenciales, tales como: servicios de salud, alimentación, electricidad, gas, combustible, desechos sólidos, seguridad, telecomunicaciones y transporte.

Este estado de alarma implicó el inicio de la Fase   III   del   Ejercicio   Militar   Escudo Bolivariano 2020 “para garantizar la seguridad de la salud del pueblo”25, señaló Maduro.

Esta medida fue encomendada al Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional, a través de las    Regiones  Estratégicas de Defensa Integral (REDI) y sus respectivas Zonas Operativas de Defensa Integral (ZODI).

Entre 14 y 15 de marzo, funcionarios de REDI y ZODI, junto a personal médico, revisaron los centros de salud, concretamente los 46 hospitales seleccionados como centinelas para atender   casos   por   COVID-19; al tiempo que realizaron   ejercicios de aplicación de protocolos para la detección de la enfermedad, que incluyó presencia   en   accesos   a   ciudades,   comunidades, fronteras,   aeropuertos   y   patrullaje   naval   para terminales marítimos.

En cuanto al sistema de transporte subterráneo Metro de Caracas y ferrocarril, desde el 17 de marzo se suspendió el servicio regular. Solo se permitió el ingreso de trabajadores de los sectores exceptuados de la cuarentena y se impidió el acceso de pasajeros sin el uso de mascarilla o tapaboca.

No hubo tiempo para que la gente se adecuara a las nuevas restricciones, siendo afectados en especial   el   sector   comercial   y   empresarial.

Varias medidas, poca protección

Como    paliativo    Tareck    El    Aissami,    vicepresidente sectorial para el Área Económica, anunció una serie de medidas “para proteger en primer lugar a   la   familia   venezolana,   a   la   clase   trabajadora venezolana”27, entre   las   que   se   encuentran:

  1. Inamovilidad laboral hasta el 31 de diciembre de este año. Dicha medida no significa un cambio. En Venezuela   existe inamovilidad laboral desde hace 10 años, por lo que es un mandato que nada tiene que ver con la pandemia. Este anuncio pudiera ser un intento de la gestión de Maduro de mejorar su imagen internacionalmente.
  2. Plan Especial de Pago de Nómina a las pequeñas y medianas empresas y comercios a través del sistema Patria. Se trata de la misma acción tomada cuando se realizó   la reconversión monetaria el 20 de agosto de 2018.
  3. Sistema de Bonos al Pueblo.
  4. Suspensión de pago de arrendamientos por 6 meses, sin apoyo a los dueños de las viviendas que en muchos casos viven de esos alquileres.
  5. Inversión   priorizada   en   alimentos   a   través del Plan de Compras Públicas Centralizado. La centralización de los CLAP y masificación de la compra-venta de alimentos es una disposición que lleva más de 4 años y ha resultado    una actividad corrupta, violatoria de derechos humanos y que coacciona a la población.
  6. Suspensión por un lapso hasta de 6 meses, de los pagos de capital e intereses de los créditos. Se trata de una medida que podría considerarse   una   manipulación.   Desde   hace 5 años ninguna entidad bancaria o financiera,  ni  pública  ni  privada,  otorga créditos,   ya   que   están   suspendidos   en la práctica porque la inflación se los consume. Las tarjetas de crédito perdieron valor ya que su límite de crédito más amplio no alcanza para comprar una barra de pan. Se trata de una acción que es una burla a los venezolanos. Las deudas por créditos hipotecarios que se otorgaron antes de 2015, desaparecieron con la inflación que al día de hoy serían menos de un centavo de dólar. Adicionalmente, el aumento del encaje legal, hace más de un año, ha ocasionado que los bancos tampoco puedan otorgar préstamos comerciales ni de ningún otro tipo.
  7. Suspensión  de  la  reclasificación  de  riesgo crediticio.   Lo   que   supone   proteger   el   historial crediticio de los clientes. Sin embargo, en la práctica, viene condicionado por la medida anterior y su escenario en el contexto actual.
  8. Cartera    Única    Productiva    e    inversión financiera para los sectores estratégicos (alimentario,    agroindustrial    y    sus    cadenas, industrias    farmacéuticas    y    droguerías, industrias que producen artículos del hogar, empresas, higiene del hogar,   aseo personal, desinfectante,   cloro,   alcohol,   etc.).   Se   trata  de un comité que agrupará a todas las carteras bancarias del país, no obstante, la inversión   de   recursos   presupuestarios     en    muchos    sectores    estratégicos    está suspendida como, por ejemplo, en el sector agroalimentario.
  9. Exoneración de impuestos, tasas y pago de cualquier arancel a la importación de materia prima, bienes de capital e insumos.

27 Transmisión oficial, miércoles 25 de marzo de 2020.

La única medida fiscal tomada por el Estado ha sido en cuanto a las personas naturales, y solo referida a la exoneración del Impuesto Sobre La Renta (ISLR) y del pago del IVA a las personas que ganen menos de 3 salarios mínimos, es decir, solo incluye a personas que ganan US$ 3 mensuales, quienes realmente no pagan Impuesto Sobre La Renta (ISLR), según las tablas de pago.

Además, esta medida se publicó en Gaceta Oficial los primeros días de abril y el plazo para declarar el impuesto es el 31 de marzo, y este año -a pesar de la cuarentena y el estado de alarma- la gestión de Maduro no dio prórroga.

Como respuesta a estos anuncios, la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción   de   Venezuela   (Fedecámaras)  propuso una serie de medidas transversales para que sean aplicadas por el Estado, sector privado,   trabajadores,   actores   sociales,   políticos y económicos. Entre las propuestas están:

  1. Garantizar     el     abastecimiento    alimentario, medicinas    e    insumos    médicos.
  2. Garantizar   el   empleo   y   la   seguridad   sanitaria de los trabajadores.
  3. Prestación   de   servicios   públicos   y   suministro de    combustible.
  4. Establecimiento de condiciones financieras de emergencia.
  5. Flexibilización  tributaria.
  6. Plan comunicacional para la prevención y control de la enfermedad.
  7. Aplazamiento de nuevas regulaciones legislativas  o administrativas.

Además,    los    empresarios   agregan   propuestas con planteamientos puntuales para los sectores de transformación de alimentos, agrícola, industrial, comercio, telecomunicaciones, turismo, inmobiliario, construcción, asegurador  y bancario.

Maduro no ha atendido las propuestas del sector privado, por lo que el futuro económico puede ser de colapso, lo que incidirá irremediablemente en el aspecto social y   político. Es importante la implementación de medidas oportunas a favor de las empresas existentes en el país, independientemente del rubro, pues son actores determinantes en el desarrollo macroeconómico.

A punta de bonos devaluados

Otra de las medidas es la asignación de Bonosdela Patria a las poblaciones más vulnerables. Este es un repaso a los bonos adjudicados durante    la    pandemia:

No existe información clara que permita verificar cuántas personas reciben este tipo de ayuda, mucho menos cómo son seleccionados los beneficiados, pues no hay reportes, ni evaluación. Esto permite afirmar que se trataría de distribución de dinero a discreción.

Además,    estas    asignaciones    económicas,   que promedian US$ 3, no protegen a las familias más vulnerables en medio de la pandemia, por el contrario, los bonos no se traducen en una compensación   real   y   efectiva   en   un   escenario de incertidumbre, hiperinflación, escasez de gasolina, aumento de los precios de alimentos, pues no permiten a los ciudadanos más vulnerables    cubrir    los    productos    de    la    canasta básica, ni la compra de medicamentos.

Cuando se hace un repaso sobre el apoyo económico otorgado en otros países a los ciudadanos para enfrentar la cuarentena, la comparación deja muy mal parados a los Bonos de   la   Patria.   Estados   Unidos   implementó   unos cheques de estímulo por un pago único de

US$ 3.000, a las familias que hayan declarado  sus ingresos menores a US$ 75.000. Además,  un subsidio de entre US$ 600 y US$ 1.200 a una gran parte de los ciudadanos de los diferentes estados de ese país, incluyendo a Puerto Rico.

En El Salvador, “el gobierno entregó una ayuda económica a 200.000 familias que, por diferentes    circunstancias,    han    sido    afectadas    por la pandemia del COVID-19”28. En Panamá, se acordó entregar bonos entre US$ 75 y US$ 100, para las personas afectadas en sus empleos. En Colombia, los adultos mayores y beneficiarios del programa Familias en Acción obtendrían un giro adicional29. Perú acordó otorgar un bono único de US$ 108 para hogares pobres y pobres extremos. Bolivia   contempló   un   Bono   Familia   a quienes tengan niños en escuela primaria, por US$ 72. Argentina anunció bonos de US$ 46 para jubilados que cobran el salario mínimo y beneficiarios de planes sociales y de US$ 47 por hijo para quienes cobran Asignación Universal por Hijo (AUH)30. Puerto Rico acordó incentivos de US$ 500 a trabajadores independientes.

Estas transferencias de dinero forman parte   de   una   política   de   protección   social aplicadas por los gobiernos ante emergencias de diversa índole, para proteger a las poblaciones   más   vulnerables.   Es   deber   de   las   autoridades   poner   a   disposición   pública la información sobre los usuarios de   determinadas   ayudas   económicas   y facilitar las labores de monitoreo, que los   datos   sean   visibles   y   compartidos   por diversos actores (beneficiarios, gobiernos, sociedad   civil,    etc.).    Esta    información    permite identificar posibles errores de inclusión o exclusión en la focalización, así como de duplicación de los beneficios entregados a través de uno o más programas sociales o ayudas económicas. La transparencia de la información    es    importante    para    controlar posibles escenarios de clientelismo político  y la captura de los beneficios por parte de determinados   grupos   de    interés   al    eliminar o,   por   lo   menos,   corregir   la   discrecionalidad en el uso de los recursos públicos.

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